miércoles, 16 de agosto de 2017

Gracias, adelfas

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El turismo es la gran conquista de las clases medias, del siglo XX, de las comunicaciones, de la globalización, de la chancleta y también de la cultura, porque no está descartado que el traslado geográfico de millones de cerebros tenga alguna repercusión positiva sobre su forma de pensar, puede ocurrir.
Y España es una gran potencia turística. Se nos alarma sobre la excesiva dependencia del país de un sector económico, forma en negativo de presentar una fortaleza: en el mismo sentido California es excesivamente dependiente de la alta tecnología, Londres del sistema financiero y Alemania de la industria y las exportaciones.
Hace unos años algún responsable político del ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) exigía al Estado una compensación por albergar en su término el palacio-monasterio de Felipe II y no era necesaria explicación alguna sobre tamaño disparate.
Algunas cifras: 75 millones de visitantes extranjeros ha recibido España en 2016; la participación del turismo sobre la economía se estima en el 11%; dos millones y medio de empleos directos; la repercusión en la cultura de nativos y extranjeros se desconoce, y no porque no pasemos todo el día midiendo intangibles; no interesa.
Y por supuesto todo esto tiene algunos inconvenientes: la sensación de que muchos precios tienden a ser más altos porque se fijan para ser pagados en circunstancias pocas y excepcionales; la pretensión de miles de negocios turísticos de ser rentables con cuatro meses de actividad al año; la precariedad laboral incluso por encima de la general del sistema.
Salvo excepciones, el turismo parece que va un paso por detrás de otros sectores económicos, en los que la obsesión por el número de productos (en este caso, llegada de viajeros), la obsesión por la producción se trasladó hacia el consumidor, de fabricar coches a la mano por la ventanilla del "¿Te gusta conducir?", hoy para algunos delinquir.
Otro aspecto criticable es que desconocemos la política turística de este Gobierno y de ninguno, no es un asunto de debate, de programa electoral, de propuesta política. Hay países que tienen un ministerio del Petróleo. ¿Cuánto pesa el turismo en los presupuestos generales del Estado?
Habría que tener en cuenta además que algunas de las nuevas formas de economía, incluso de la colaborativa, o su deformación, afectan al turismo, al alojamiento, al transporte de personas, a la entrega a domicilio, lo que requiere adaptación de los profesionales de la cosa y regulación por parte de las administraciones.
Torremolinos (Málaga), agosto 2017 (PND).
En todo este marco abre los telediarios -alternando con Venezuela- las ocurrencias turísticas de la sección juvenil de un partido nacionalista y antisistema (tremenda contradicción), y como las nuevas generaciones no suelen marcar la actualidad política ni en el mes de agosto sólo cabe pensar que son un nuevo pretexto para descalificar a mengano o meter miedo hacia zutano; de jugar con fuego, no por parte de quien siente la obligación de llamar la atención, sino de quien decide que el asunto merece el primer puesto de la actualidad jerarquizada.
Un representante del PP catalán ha comparado los ataques al turismo en Cataluña con la kale borroka, que el gremio hostelero catalán cifra en media docena sin especificar en seis meses.
Las críticas a los ayuntamientos de Podemos de estar hundiendo el turismo son anteriores al pinchazo en vídeo de una bicicleta municipal.
En todo este panorama hay quien dedica su existencia a agradar la vida de turistas extranjeros y nacionales sin esperar compensación alguna, que viven con lo justo, trabajan igual en agosto que en febrero.
Son las adelfas, que pueblan jardines, descampados pero sobre todo las medianas de autovías, autopistas y un tercer tipo de red que son las autopistas rescatadas por el Estado a sus propietarios privados para que no se arruinen por su deficiente gestión.
Gracias, adelfas de España, por alegrarnos nuestros desplazamientos y hacer del país un lugar agradable para visitar.

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martes, 1 de agosto de 2017

Nepote Trump, infalible

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Ilustración de Angus Greig en The New York Times, 21-7-2017.
Flavio Julio Nepote Augusto (Dalmacia, 430-Salona, 480, hoy Croacia) fue emperador del Imperio romano de Occidente en la época en que su caída era ya inminente.
Juro haber leído que la Wikipedia tiene menos errores que la Enciclopedia Británica y yo me fío, aunque carezca del glamur de la imprenta y del polvo acumulado por falta de uso.
Reconozcamos a Nepote, que significa sobrino en latín, porque su tío era el emperador de Oriente, quien entonces mandaba y le puso en el puesto, el haber inspirado al menos el término nepotismo, la práctica de colocar a la familia en puestos públicos.
Sirva el inicio para indicar que el nepotismo es una de las características más principales de Donald Trump en su primer semestre como presidente de Estados Unidos.
En comparación, la práctica de los eurodiputados franceses de contratar a la familia como asesores; el papel florero de los consortes por estas tierras; la Real Federación Española de Fútbol, son aficionados todos.
Un segundo efecto de la presidencia de Trump es que ha fulminado la confianza de algunos en sus vísperas de que el sistema institucional norteamericano iba a limar los aspectos más extremos del personaje. El presidente de EEUU es el cargo político más poderoso del planeta sea quien sea quien ocupe la silla.
La penúltima decisión de Trump parece haber sido pedir informes jurídicos sobre su capacidad de indultar a todo bicho viviente, incluido él mismo, lo que tiene una lógica aplastante, como lo prueba que en España el jefe del Estado es inviolable ("La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad", artículo 56.3 CE) y el Papa infalible, aunque aquí habría que aclarar que este dogma data de 1870, un año antes el Papa era falible; lo que muestra en positivo que estas cosas se pueden decretar de la noche a la mañana.
Otra conclusión también casi automática es que viendo la densidad y cantidad de relaciones de Trump y su equipo con Rusia, cabe interpretar que 40 años de guerra fría no han calado tanto como creíamos en el subconsciente norteamericano, aunque continúe el teatrillo, donde participamos en algún escenario como secundarios.
Tenemos hasta aquí nepotismo, infalibilidad de Trump y ficción rusa.
Para continuar haciendo balance acudamos al propio Gobierno de EEUU, "Seis meses de América Primero", que destaca del semestre haber implantado los niveles éticos más altos para asegurar que su Administración trabaja para la gente de EEUU (se cita que ha donado su nómina, no cobra); la creación de empleo; mucha energía, con la retirada de EEUU del Acuerdo del Clima de París (calculan que les iba a costar tres billones de dólares y 6,5 millones de empleos en la industria), la construcción de gasoductos y oleoductos y el apoyo al carbón; con alguna imprescindible referencia a los veteranos de guerra.
En política exterior, la Casa Blanca destaca "su histórico discurso en Polonia" (?), la creación de un centro contra el extremismo ideológico en Arabia Saudí, carga las tintas contra Irán, da portazo a Cuba y presume de la reconquista de Mósul.
Cartel de un musical de 
Broadway sobre Trump.
Ni una referencia a la OTAN ni a la UE, que se equivocaría si creyera que la Defensa o el repliegue anglosajón le va a solucionar los problemas o abrir salida distinta a reconocer el distanciamiento ciudadano por falta de un pilar social.
Y mucha inmigración, destaca el balance de la Casa Blanca, con la contratación de 10.000 empleados públicos para patrullar fronteras y reforzar aduanas.
Si hubiera que escoger una única medida aprobada por el presidente Trump me quedaría con la creación de la oficina dedicada a las victimas de delitos cometidos por inmigrantes ilegales (Victims of Immigration Crime Engagement Office); "les oímos, les vemos, y ustedes nunca jamás serán ignorados de nuevo", dijo Trump en su inauguración. Por supuesto la oficina no requiere un dólar adicional al presupuesto del Ministerio del Interior; han puesto un teléfono y un formulario electrónico para denunciar supuestos delitos.
Difícilmente superable esta medida, y una prueba de que la comunicación política es una ciencia viva que puede romper su propio techo de cristal traslúcido en cualquier momento.
Dos referencias más a comunicación. Una que se utiliza la presidencia, las ruedas de prensa oficiales -sólo una del propio Trump desde enero- y la propia web de la Casa Blanca como si fuera el departamento de prensa de un partido de extrema derecha extraparlamentaria: "Durante siete años, Obamacare (servicio de atención sanitaria con 20 millones de usuarios, N. del T.) ha causado estragos en la vida de los estadounidenses inocentes y trabajadores. La pregunta para cada senador, republicano o demócrata, es si se unirán a los arquitectos de Obamacare o a sus víctimas olvidadas. El pueblo estadounidense ha esperado lo suficiente, y ahora es el momento de la acción. Debemos derogar y reemplazar el Obamacare" (nota de la Casa Blanca, 25-7-2017).
Coincidiendo con el aniversario del semestre se ha producido la dimisión del portavoz del Gobierno Trump, indicio evidente de crisis política profunda. Cuando un cargo político cambia tan pronto a su responsable de comunicación la causa es más preocupante que la persona cesada. El sustituto apoyó a otro candidato republicano, alabó a Hillary Clinton y ha borrado todo su historial en redes (y ha sido finalmente cesado a los diez días).
La vacuna contra el virus Trump no tiene aún avances significativos. El mayor enemigo que puede acabar con la presidencia de Trump es él mismo, como le ocurre al capitalismo salvaje, no tienen aún alternativa, sumando además que en el sistema político norteamericano la oposición está descabezada hasta que se acerca una cita electoral.
Nepote es considerado el último emperador romano de Occidente. Gobernó en un pequeño territorio que incluía la península itálica, algo de la actual Francia y los balcanes. Tuvo que pelear con unos milicianos belicosos de la época que hoy conocemos como Vándalos y Visigodos.
A Julio Nepote le asesinaron sus propias tropas; duró en el puesto cinco años.

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